Brevedad erótica II – Una película después del cine

Salieron del cine tarde, Teresa no podía quedarse en casa de Antonio y viceversa, tomaron un taxi, la ruta sería dejar a Teresa primero, única y exclusivamente para darle cumplimiento a esa regla social de que el hombre protege a la mujer y la deja en su casa, por ningún otro motivo, pues ambos vivían igual de lejos. Fue en la plaza cerca del cine que después de dos intentos fallidos un taxi se detuvo.

Antonio: ¿Cuánto hasta Bellas Artes y Luego hasta la Urdaneta brother?

Taxista: 200

Antonio: 180 Pana.

Taxista: ¡Dale pues!

Foto: google

Se montaron y mientras Antonio buscaba el dinero, reparó en que no lo tenía completo, Teresa con su bolso en las piernas comenzó a buscar en su monedero el restante, la mano de Antonio se fue deslizando por debajo de la cartera y luego por debajo de la falda y después por debajo de la pequeña pantaleta hasta llegar de un tirón a la vulva -los labios de color rosa de Teresa- su vagina ya estaba mojada, los dedos endemoniados empezaron una rutina de ejercicios entre los labios, de un lado al otro, de arriba abajo, en círculo, triangular; no había forma geométrica que los dedos no dibujaran sobre aquella vagina que se excitaba en la medida en la que el carro avanzaba. Los gemidos de la mujer se disolvían con una mordida de labio, se atragantaban, se silenciaban. Antonio con su mano libre le indicaba al conductor cuando tenía que cruzar, la casa de Teresa ya estaba cerca y ella entre la excitación luchaba por terminar de sacar el dinero. Antonio continuaba jugando, le indicó por última vez al conductor como se llamaba el edificio y con la mano ya desocupada comenzó a masturbarse toscamente por debajo del jean.

“¿Aquí?” dijo el taxista, lo que sacó a Teresa del letargo sexual en el que se había metido “Sí, aquí” le respondió al chofer con voz de quien se acercaba a su primer orgasmo. En otro lugar, es decir, en el pantalón de Antonio, yacía el semen producto de aquella tarea apurada.

Se despidieron con un beso en la boca, Teresa al caminar, aún, le temblaban las piernas.

LEER TAMBIÉN

– Brevedad erótica I – Amaneció de golpe

– Brevedad erótica III – Colgar el hábito

Anuncios

2 comentarios sobre “Brevedad erótica II – Una película después del cine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s