Caraqueñismos II – La avenida Libertador de noche

Caracas desde cualquier ventana

La noche pareciera que sabe secretos o está llena de historias, pero no toda la noche, sino lugares específicos cubiertos con ella, hablo de Caracas y hablo de esas historias nocturnas que se dan en sus calles, en sus recovecos, en el puentecito de la libertador casi llegando al elevado de Mari Pérez, a las afueras de la estación del metro El Silencio, en los escondites de la Plaza Altamira, en esa frontera entre Libertador y Chacao, en Chacaíto, en las paradas de los buses, en los bares de la Av. Lecuna y por supuesto en la calle propiamente dicha. Es que no tiene que darse de forma escondida, surgen de la nada y Caracas es la cómplice o la victima quizás.

Por ejemplo, pasé por la avenidad Libertador y en una esquina me encontré con estos elementos: Un zapato negro de tacón de unos 15 o 18 centímetro tal vez, colillas de cigarrillos tiradas en el piso, una botella de cerveza rota, una plasta de mierda de perro y papel periódico regado por toda la esquina, entonces intuí:

Cuando se bajó del carro de su último cliente éste le dijo:

– Gracias por todo, llévate la botella.

La puta bajó con su botella de cerveza y se instaló nuevamente en la esquina, en su esquina, en ese local sin santa maría, sin cajera, sin nadie quien despachara clientes sino ella. Mientras llegaba otro cliente fumaba, hacía frío y una puta tiene que buscar la manera de combatirlo que no sea cubriéndose. El cigarrillo era perfecto para eso. Cuando terminó el segundo cigarrillo un cliente le tocaba la corneta como quien viene ya con una erección a punto de estallar, era un taxista que de pronto bajó del carro y la agarró por la fuerza, la puta no sabía qué pasaba, rompió la botella contra una pared con la mera intención de herirlo, pero le fue imposible, el tipo -un taxista sin nombre- tenía mucha fuerza, le rompió un poco la franela y empezó a meterla en su carro, la mujer pataleaba, estaba desconcertada, se preguntaba si iba a ser violada o matada o atracada, ¿Pero qué tanto le pueden quitar a una puta que acaba de atender a un cliente que solo pidió una mamada?. Cuando la montó en el carro perdió el zapato del pie izquierdo, un tacón negro de unos 15 o 18 centímetros quizás.

La noche pasó, el perro de la mujer de un edificio cercano salió de paseo –con su dueña lógicamente- cuando aún el sol salía con pereza, el perro cagó en la esquina, la dueña del perro, no una puta, sino una hija de puta mal ciudadana dejó la mierda tirada en el piso. En los pueblos dicen que si alguien en un accidente de tránsito pierde el zapato izquierdo y queda tirado en la calle, morirá, espero que ése no sea el destino de la puta.

Y el papel periódico ¡ay el papel! el papel siempre está, y también estaba en la esquina, porque el papel lo aguanta todo.

Camina la ciudad y no seas tan superfluo al verla.

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5 comentarios sobre “Caraqueñismos II – La avenida Libertador de noche

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