Lesión del corredor

Pisaste como no era y eso bastó para que el médico te diera “reposo del asfalto” por lo menos dos meses, a escasos días además de una de tus carreras más esperadas. ¡Que deporte tan desgraciado!

Correr, además de lo que el verbo implica: “Andar rápidamente y con tanto impulso que, entre un paso y el siguiente, quedan por un momento ambos pies en el aire” involucra muchos procesos más. Es cierto que, si no se tiene un monitoreo, un plan de acuerdo a nuestras capacidades o un entrenador que sea tu guía, es más probable que te lesiones realizando la actividad como tal, pero ningún corredor está exento de las lesiones. ¿Por qué? Las lesiones que no te permiten correr, no sólo ocurren cuando estás corriendo, ocurren en la vida cotidiana: Si te levantaste mal de la silla y te dio un esguince de rodilla, si resbalaste en el baño y te fracturaste un dedo del pie o mas simple, te estiraste mal por la mañana y tuviste una contracción muscular.

Calentamiento
Calentamiento

Hablar de corredores es hablar también de terquedad, las lesiones para nosotros siempre son inoportunas y nos hacen la vida de cuadritos, pero en nuestros momentos de conciencia sabemos que una lesión es un proceso para revisarnos como deportistas y por supuesto que también es un proceso de descanso y recuperación, etapas que también están incluidas en los entrenamientos. Es típico que, cuando te lesionas pases por un drama existencial, todo un capítulo al mismo estilo de una telenovela y es entendible, los que corren te entienden, lloran contigo si es necesario y muchos son capaces de esperarte para seguir entrenando. Y es que así son los deportes, así es el mundo del running, ocurren eventos que te permiten madurar y entender que correr no es sólo dar una zancada tras otra.

Cuando estés saludable, con tus piernas en su mejor momento y suene el reloj a las 5:00 a.m. y no te quieras levantar, recuerda que existen las lesiones, un proceso en el cual vas a desear correr como nunca, recuérdalo y sal a correr.

 Una lesión, también es una lección.

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4 comentarios sobre “Lesión del corredor

  1. {

    Acertada esta publicación. Las lesiones ocurren bajo cualquier circunstancia.

    En el caso de las carreras la probabilidad de lesionarte aumenta. Una piedra que no viste te hace caer y te provoca un tirón. Los repetidos impactos mientras corres -o caminas- diez o veinte kilómetros causan un martilleo constante en las rodillas que poco a poco las van minando.

    A diferencia de las máquinas que con el uso se desgastan, los seres vivos tenemos la ventaja de que al usar nuestro cuerpo éste se fortalece, sin embargo no podemos reemplazar una extremidad de la noche a la mañana.

    Indudablemente, el ejercicio planificado y sistemático puede minimizar esta probabilidad. En la medida en la que ejercitas el cuerpo, éste _aprende_ la técnica adecuada para caer, para saltar, para batear. Sin embargo existe la aleatoriedad y ésta en algunas casos puede ser perniciosa.

    Según indica el escrito, una lesión puede ser una lección. Una lección que nos puede indicar que se realizó un esfuerzo más intenso del que nuestro cuerpo soporta o la repetición de una técnica poco adecuada. O que se utilizó una técnica adecuada para casi todos los casos pero poco efectiva para otras condiciones.

    Según lo anteriormente dicho, parece que es una _guillotina_ el hacer ejercicio, sin embargo, esta nefasta aleatoriedad se ve minimizada antes las ingentes ventajas que nos da el mantenernos activos.

    Las lesiones son parte de esta aleatoriedad.

    }

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