Me atracaron

Tenía 20 minutos en ese sitio esperando un autobús para irme a casa ¿Era de noche? Sí, pero no altas horas de la noche -como si a las altas horas estuviese prohibido transitar las calles-, a los 5 minutos de estar parado en ese lugar –una esquina curva que me permitía una visión bastante amplia- me interceptaron dos tipos, como vestidos de verde y digo “como” por mis problemas de daltonismo, lo que me hace no distinguir bien los colores.

Apenas se acercaron, uno me inmovilizó la mano izquierda con su mano derecha, mientras que con su izquierda introducía su mano en mi bolsillo derecho donde consiguió10 bolívares. No sé con qué habilidad al cabo de unos segundos tenía la otra mano metida en mi bolsillo derecho mientras a la misma vez seguía inmovilizándome, en ese bolsillo encontró un boleto de metro –usado-, el otro sujeto, quién hasta ahora vigilaba, comenzó a abrir cada bolsillo del morral, en el primer bolsillo, el teléfono –no tan inteligente como para no dejarse robar-, las gafas estaban cerca y la billetera ostentaba algunas tarjetas de debito todas con el cobro del mantenimiento de cuentas en deudor, dos bolsillos más abajo estaba la laptop, la inexperiencia o la rapidez quizás hizo que este tipo no pudiera visualizarla, los envases del almuerzo la opacaban, la hacían perderse en el negro del bolso, un libro de Lobo Antunes en el siguiente bolsillo, una agenda y una carpeta con papeles, era parte de lo que había, se llevaron mi reloj, el teléfono, las gafas, la billetera, unas medias que siempre tengo de back up en el bolso y lamento que no se hayan llevado el libro o me alegro en todo caso. Una moto los recogió después de 10 minutos que parecieron 2 horas, no conversaron nunca y yo siempre guardé silencio, porque esta vez quise observar, observar como la humanidad se ha desgastado con el tiempo, con el contexto y con las condiciones que esta vida nos ofrece.

Al cabo de dos minutos del atraco, llegó mi autobús, cuando me monté, el vallenato estruendoso me hizo reaccionar, metí la mano en mi bolsillo izquierdo cual ingenuo y conseguí los 10 bolívares allí, cuando me senté, abrí el bolso, allí estaba mi teléfono, mis gafas, la billetera, en los otros bolsillos los envases del almuerzo y en el del medio, la agenda, el libro y la carpeta.

Esta vez me habían atracado, pero en mi memoria.

Me dije: estas son las consecuencias de vivir con miedo en esta ciudad o de vivir en esta ciudad que da miedo.

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4 comentarios sobre “Me atracaron

  1. Chamo a mi Dani no le gusta que yo maldiga, y fue lo que hice al comenzar a leer, después mi cara dibujó una sonrisa de 28 de diciembre, ñaela mae, me jodió Dil y para lapidarla la identificación con lo narrado, el miedo existe y duele!!!. Ta gueno…

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