Papagayo

Volantín en Playa Villa Marina

A Gaby Arocha, por musa…

De niña siempre quiso elevar un volantín
Hacerlo volar, dejar que el viento arrastrara su inocencia
que la cabuya se enredara con su vestido,
sentir que le daba pita hasta el cielo.

Quiso convertir su papagayo en un ave más
confundirlo en el cielo
y que de vuelta trajera el secreto de las nubes
de cómo son las nubes por dentro.

Pero no, vivía arrastrado, enredado, atascado
Como si el volantín tuviese vida propia y se sintiera enfermo.

Hoy de adulta, quiere uno de pedazos de ramas
Ponerle un rabo con los retazos del sastre de la esquina
Y dejar volar todas las penas con él.
Que las penas se incrusten en las nubes y precipiten en los mares del olvido.

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