Primer Maratón II

Foto: google

36K: Fue un día distinto, a las 6.00 a.m. Ivan y yo estábamos listos para partir, salimos de un punto diferente, calculando 6 kilómetros más del largo de hace 15 días. Llevábamos como armas otra vez, gatorade, gomitas, chocolate y agua, no sé si eso sirva de mucho cuando un porcentaje de tú trabajo va destinado a la mente. Rozamos el kilómetro 30 todavía en las 2 horas y 50 minutos, íbamos a un buen paso desde entonces, hicimos los primeros 20 kilómetros entre 5:(20-30s) y en ese paso nos quisimos mantener durante todo el entrenamiento. El sol era inclemente, despiadado, crudo,  fiero, violento, podría decir que la sensación térmica era de unos 38 o 40 °C, pero por alguna razón era un día favorable.  Iba bien hidratado, tenía una buena reserva de carbohidrátos del día anterior, y sí, con un poco de soberbia podría decir que me sentía sobrado, pero no. En el kilómetro 31 quise parar en seco, le dije a mi “run-mate”: “dime que te duelen los músculos, que te sientes cansado, porque yo no puedo más” con un ademán de sí, me dio la respuesta, seguimos corriendo, en silencio absoluto,  Ya en esa distancia pasa lo que llamo “Reducción del ruido” los carros no te parecen tan escandalosos, tus pisadas no las escuchas como lo haces habitualmente, el mundo se escucha bajito, y es porque el cuerpo está sedado literalmente, el sol era tan fuerte que el sudor se evaporaba apenas salía y la piel quedaba con una alfombra de sal. En el kilómetro 32, uno saca la energía directamente del asfalto, el calor hace que te muevas sin conciencia, que aceleres el paso, que lo disminuyas, tú no sabes ni siquiera de donde robas la fuerza, es cierto que le pones corazón, pero después te das cuenta que el corazón lo que hace es bombear sangre, ponerle corazón en todo caso hará referencia a ponerle mente.

A partir del Kilómetro 33, sientes que cada kilómetro mide 10 mil metros y no mil, vayas a un paso de tortuga o a un paso sostenible y aceptable, el reloj cambia despacio, pareciera que todo se pone en tu contra, son momentos donde no logras pensar nada, aquel que te ve, diría que uno va cavilando sobre algo en específico, o que quizás vas enfocado en un punto, pero no es así, uno va ansioso, de terminar o quizás de parar cuanto antes. En minutos aprendes a separar tus extremidades inferiores de todo lo restante del cuerpo, empiezas a correr con el tronco, las piernas no existen. En el kilómetro 34 Ivan se quedaba, yo me adelantaba, Ivan me pasaba y así sucesivamente, es lo que llamo “Energía psicológica” te paso, me pasas, juego a ser un campeón y se me olvida que corro, la mente juega un papel muy importante, en ella, voces susurran “Eres fuerte, ¿te levantaste tan temprano para no terminar? ¿Has invertido tanto tiempo para parar ahora?”, y si la mente es el resultado de la actividad del cerebro, otro hemisferio de él, te dice que pares, te dice: “no puedes más, no tienes por qué hacerlo”.

Físicamente Ivan ya tenía la cabeza gacha, mis músculos estaban duros, comprimidos, calientes y las piernas rojas por el intenso sol, pasadas las tres horas, ya nos montamos en el kilómetro 35, no quedaba nada para terminar, sentí morir, verle la cara a mi “run-mate” era parar por completo, quiero acotar, que si bien Ivan no tenía más fuerzas para correr, tenía palabras para decirme que no parara, al final, no hubo bebida energética que pudiera más que la palabra, las ganas que uno raspa de lo que queda de uno, y es que a esa distancia, donde para nosotros no existió ninguna pared física o en inglés “The wall”, porque me gusta más, la presencia de alguien es de suma importancia, siempre digo que correr es una actividad individual (y si lo es), pero experimentar los límites de tu cuerpo y darle un apretón a tu mente, requiere de una oportuna palmada.

Tocando el kilómetro 36, Ivan ‘esprintó’, cuando me pasó, le dije: “ya llevamos 36”, hicimos 120 metros más, sólo con la intención de decirle a las piernas “Éste apenas, es el comienzo del final”, nos chocamos las manos, nos abrazamos y dijimos:

“Estamos listos para nuestro primer maratón”.

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5 comentarios sobre “Primer Maratón II

  1. Estas listo para correr un maratón, psicológica y fisícamente!!! Que excelente relato, que bellas palabras para un domingo tan especial…..
    No olvides que el 09/10/11 es TU día!!! muchos exitos, espero con ansias la tercera parte de Tu primer Maratón.
    2 besos! :p

  2. waoooo ! que lindo relato . toda la suerte del mundo para Ivan y para ti !! tambien espero con ansias la parte III. me siento muy identificada , voy por mi primer maraton el 6 de nov. Te felicito por tus palabras y mucha suerte! mil besos

    1. Gracias por comentar, espero todo salga bien y el 10 de octubre sacar a la luz el tercer texto, debes contarme como te va en tu maratón, si no me equivoco, creo es New York el que vas a hacer, mucho músculo 🙂

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